martes, 15 de noviembre de 2016

Una verdad llena de amor

Amada mía:
 Eres una verdad tan llena de verdadero amor, esa que poseen las rosas después de cada solsticio de primavera en la realización más sentida y exacta de los tiempos, esa majestad que solo relucen los palacios, los cálidos hogares y los templos; eres la dulce canción romántica que te nombra en la mocedad entusiasta de mis más tórridos versos y la clarividencia siempre plena de excelsitud de los ríos, los lagos, los zorzales y los cielos ... mujer de mi corazón, tú vives en el recuerdo nunca taciturno de los valses y los más nobles sentimientos y en la festividad amable, sana y amorosa de los dóciles prados más verdes y más tiernos.

MILMAYOS

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